La Selección Mexicana se prepara para la Copa Mundial de la FIFA 2026 con una racha de ocho partidos consecutivos sin derrota, igualando la mejor marca en la historia del equipo, que se había logrado antes del Mundial de 1958. Este dato alimenta la confianza de la afición y destaca el buen momento del equipo dirigido por Javier Aguirre.
Un récord que resistió el paso del tiempo
Desde su primera participación en 1930, México ha pasado por diversas etapas de preparación para las Copas del Mundo. Algunas generaciones llegaron con grandes expectativas, mientras que otras enfrentaron dificultades para mantener la regularidad. La racha de invictos antes de Suecia 1958 se había convertido en un referente histórico difícil de igualar.
Lograr una secuencia prolongada de partidos sin derrota es complicado, especialmente ante la calidad de los rivales y los constantes ajustes tácticos. Sin embargo, el equipo de Aguirre ha logrado igualar esa marca, consolidando un momento positivo antes del inicio del torneo más importante del fútbol internacional.
Los ocho partidos que construyeron la racha
La Selección Mexicana ha mantenido su invicto a lo largo de varios compromisos amistosos y de preparación en 2026. Estos son los resultados:
- Panamá 0-1 México (22 de enero)
- Bolivia 0-1 México (25 de enero)
- México 4-0 Islandia (25 de febrero)
- México 0-0 Portugal (28 de marzo)
- México 1-1 Bélgica (31 de marzo)
- México 2-0 Ghana (22 de mayo)
- México 1-0 Australia (30 de mayo)
- México 5-1 Serbia (4 de junio)
Durante esta racha, el equipo ha mostrado solidez defensiva y una evolución ofensiva notable, especialmente en los triunfos ante Islandia y Serbia.
Aguirre encuentra estabilidad antes del debut
Uno de los logros más destacados del proceso ha sido la habilidad del cuerpo técnico para construir una identidad competitiva, a pesar de los cambios que experimentó la Selección Mexicana en este ciclo. Javier Aguirre ha estabilizado al equipo, logrando resultados positivos ante selecciones de diferentes estilos y exigencias.
La combinación de jugadores experimentados y jóvenes talentos ha permitido al Tri llegar al Mundial con sensaciones favorables y una confianza renovada, preparándose para los desafíos que enfrentarán en la fase de grupos.
Un impulso para soñar en casa
La racha invicta no asegura resultados en la Copa del Mundo, pero es un indicador alentador para una selección que jugará en casa y buscará aprovechar el apoyo de su afición. Igualar una marca que había permanecido desde 1958 refleja la consistencia alcanzada por el equipo en un momento crucial del ciclo mundialista.
El próximo desafío para México será convertir esa buena inercia en resultados en el campo y escribir una nueva página en la historia del fútbol nacional durante un Mundial que promete ser inolvidable para millones de aficionados.
Fuente: Plano Deportivo
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