El Ministerio de Comercio de China anunció este sábado que dará una «respuesta firme» si la Unión Europea (UE) decide implementar nuevas herramientas comerciales «unilaterales» que Pekín considere «discriminatorias». Esta advertencia surge un día después de que la Comisión Europea debatiera sobre el futuro de su relación económica con el país asiático.
Posición de China y diálogo comercial
En un comunicado, la cartera china indicó que está monitoreando de cerca las discusiones recientes en la UE y subrayó que ambos lados son «socios económicos y comerciales importantes», basados en la igualdad y el beneficio mutuo.
El ministerio expresó su deseo de que Bruselas respete las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), promueva el libre comercio y la competencia justa, y se oponga «firmemente» al «proteccionismo» y al «unilateralismo».
A pesar de la tensión, agregó que los canales de comunicación entre China y la UE «siguen abiertos». Ambas partes están explorando la creación de un mecanismo de consultas sobre comercio e inversión, así como nuevos diálogos en este ámbito.
No obstante, el comunicado aclara que si la UE persiste en introducir de manera «unilateral» nuevas restricciones comerciales, China tomará medidas efectivas «para proteger sus intereses».
Contexto político en la UE
Esta reacción de China se produce tras un debate liderado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sobre las herramientas de política comercial que la UE podría emplear frente a China, en un contexto donde Bruselas considera que la relación económica con Pekín «no es sostenible».
Luego de la reunión, la Comisión reiteró su intención de «reducir dependencias» sin romper lazos con el gigante asiático. Sin embargo, varios Estados miembros están presionando para endurecer la respuesta europea ante las distorsiones del mercado y la sobrecapacidad industrial china.
Recientemente, el vicepresidente comunitario Stéphane Séjourné abogó por un «reequilibrio comercial» con China, lo que fue criticado por la Cancillería china como un enfoque «proteccionista».
Las tensiones entre ambas partes se suman a otros conflictos recientes relacionados con vehículos eléctricos, tecnologías limpias, controles a la exportación y planes europeos para impulsar el ‘made in Europe’.
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