La figura de Marilyn Monroe revive en una exposición que reúne cartas personales y objetos originales, con motivo del centenario de su nacimiento. A partir de este domingo, el Museo de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Los Ángeles presenta Marylin Monroe: Hollywood Icon, un recorrido que va más allá de su imagen de sex symbol en el cine.
Una mirada a Norma Jeane
La curadora asociada Sophia Serrano comentó: «Monroe era una mujer compleja y le encantaba leer, el arte, el cine. Creo que era una artista realmente creativa. Espero que estos objetos cuenten la historia de cómo estaba moldeando esa imagen pública».
La exposición incluye notas escritas a mano en los márgenes de sus guiones, libros de su biblioteca personal y maquillaje que se conserva tal cual lo dejó. Entre las piezas más destacadas se encuentra el icónico vestido rosa de Gentlemen Prefer Blondes (Los caballeros las prefieren rubias), de 1953.
Un archivo personal
La selección abarca cientos de objetos que Monroe atesoró, desde correspondencia y contratos hasta recibos cotidianos y recortes de periódicos que reflejan su impacto en la industria durante su apogeo. «Marilyn lo guardaba todo y realmente se aferraba a muchas de sus pertenencias. Así que en realidad tuvimos bastante para elegir en cómo íbamos a dar forma y contar su historia», añadió Serrano.
La preservación de algunas de sus pertenencias más íntimas, hasta ahora desconocidas para el público, permite reconstruir una vida que no fue fácil. Monroe falleció de manera prematura el 4 de agosto de 1962, a los 36 años.
El diálogo de los objetos
La exposición se organiza de manera temática, permitiendo que los objetos se relacionen entre sí. «Todas estas piezas logran contar una historia sobre quién era, no tanto Marilyn, sino más bien Norma Jeane», precisó la curadora.
La directora y presidenta del museo, Amy Homma, también expresó: «La vida de Monroe y su prolífica producción creativa han permanecido como una fuente inagotable de fascinación, inspiración y devoción hasta el día de hoy».
Entre el vestuario exhibido se encuentran artículos cedidos por coleccionistas privados, incluyendo vestimenta utilizada en películas como Niagara o Bus Stop (Nunca fui santa), así como piezas de alta costura diseñadas por William Travilla.
«Muchos de los trajes de la década de 1950 necesitaban muchas reparaciones, así que trabajamos muy duro para brindar su conservación. Hay que volver a coser, lo cual es genial para compartir con el público, pero también es parte de la tarea de preservar el legado de Marilyn», concluyó Serrano.
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