La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, no se anda con rodeos: quiere la pena de muerte para Luigi Mangione, acusado de asesinar a Brian Thompson, el CEO de UnitedHealthcare. Este martes, Bondi dio la orden directa a los fiscales federales para que busquen la máxima condena, y su mensaje fue contundente.
“El asesinato de Brian Thompson, un hombre inocente y padre de dos hijos pequeños, por Luigi Mangione fue un asesinato premeditado y a sangre fría que conmocionó a América”, dijo en un comunicado.
“Tras considerarlo cuidadosamente, he ordenado a los fiscales federales buscar la pena de muerte en este caso, mientras continuamos con la agenda del presidente Trump para detener el crimen violento y hacer ‘que América sea segura de nuevo’”. Con esto, deja claro que el caso es una prioridad en la línea dura contra el crimen que impulsa la administración.
Un crimen que sacudió a Nueva York
Todo empezó el 4 de diciembre pasado, cuando Brian Thompson fue baleado afuera del Hotel Hilton en Manhattan, Nueva York. El ataque desató una cacería intensa: el FBI ofreció 50 mil dólares por información que llevara al culpable. Cinco días después, el 9 de diciembre, la búsqueda terminó en un McDonald’s de Altoona, Pensilvania.
Ahí detuvieron a Luigi Mangione, de 26 años, gracias a la pista de un empleado del lugar. En sus manos encontraron un arma casera sin número de serie, la misma que, según la policía, acabó con la vida de Thompson.
Mangione no la tiene fácil. Enfrenta cargos tanto federales como estatales por homicidio. Ya se declaró no culpable en una audiencia estatal, pero aún no responde a los cargos federales, entre ellos el de homicidio con arma de fuego, un delito que abre la puerta a la pena capital. El caso sigue en marcha, y el desenlace podría marcar un precedente.
Un mensaje fuerte desde Washington
La decisión de Bondi no solo es sobre Mangione; es un eco de la postura de Trump contra el crimen violento. El asesinato de Thompson, un padre de familia y figura clave en el mundo de los seguros médicos, golpeó fuerte en Estados Unidos, y ahora la fiscal general busca que el castigo sea igual de impactante.
¿Será este el primer gran caso de la “nueva era” de seguridad que promete el gobierno? Por lo pronto, los fiscales ya tienen su misión, y el mundo del boxeo —perdón, del derecho— espera el próximo round.
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