El gerente de la Unión Agrícola Regional del Norte de Tamaulipas, Juan Manuel Salinas Sánchez, advirtió que la siembra de maíz y sorgo, registran un bajo rendimiento de producción, derivado por la ausencia de lluvias y las altas temperaturas en las áreas de temporal y de riego.
Si bien todavía no se termina de levantar la cosecha, Salinas Sánchez, aceptó que hay una baja importante de rendimiento por hectárea “porque a principio de año no llovió nada”, y finalmente el clima que imperó en el primer trimestre del año ya cobró la factura.
“Tan solo en febrero y marzo, prácticamente no hubo lluvias y predominaron las elevadas temperaturas, que en algunas zonas no permitieron el desarrollo vegetativo de la plantación por la falta de humedad y los 38-40 grados centígrados que imperaron en ese periodo.”
Maíz y sorgo, los cultivos más afectados por el clima
Explicó que en la cosecha de maíz “hay un avance en la trilla de hasta un 60 por ciento, hay algunos productores que sembraron después de las lluvias, pero se nota una merma importante en el rendimiento por hectárea, que definitivamente, no es lo que esperábamos”, explicó.
Dijo que en el caso del sorgo, la mayor parte de la cosecha se levantó, aunque el nivel de rendimiento disminuyó, porque al igual que el maíz, necesitó de más humedad en la tierra para soportar lo elevado de las temperaturas.
“En la agricultura, hay una teoría en la que, en la medida en que le abones a la tierra al momento de la siembra de los cultivos, en esa proporción te da los resultados, pero si no le destinas el agua suficiente para el desarrollo vegetativo de la planta y no generas buenas condiciones del clima, es obvio que la tierra no te va a generar el rendimiento esperado por hectárea”, señaló.
Pérdidas podrían superar el 40 % en 2025
Reconoció que la producción agrícola de Tamaulipas podría desplomarse en más del 40 por ciento este año respecto a 2024, arrastrada por la sequía que afecta al país y por la falta de rentabilidad en el cultivo de granos.
“El campo de Tamaulipas atraviesa por una etapa complicada, producto de una sequía recurrente que predomina en los últimos años, en los que además de que no llueve, imperan elevadas temperaturas”, finalizó Salinas Sánchez.
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