Durante su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Europa debe «corregir su dirección» para evitar un estancamiento económico. El mandatario vinculó directamente la estabilidad europea al desempeño de la economía estadounidense, advirtiendo que, ante una eventual caída de Norteamérica, el continente europeo no podrá sostenerse por sí solo.
Trump buscó establecer un frente común basado en los intereses compartidos, a pesar de las tensiones diplomáticas recientes relacionadas con la soberanía de Groenlandia y las disputas comerciales.
Críticas a la política migratoria y el gasto público
El mandatario estadounidense arremetió contra lo que denominó la «sabiduría convencional» de las élites trasatlánticas. Según su análisis, este modelo ha derivado en problemas estructurales que afectan la competitividad del bloque europeo:
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Inmigración: Criticó la falta de controles en los flujos migratorios masivos.
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Economía: Señaló el aumento excesivo del gasto público y la dependencia de «infinidad de importaciones extranjeras».
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Energía: Cuestionó la viabilidad de las políticas actuales sobre energías renovables.
«Amo a Europa y quiero que le vaya bien, pero no está avanzando en la dirección correcta», enfatizó el presidente, apelando a sus raíces familiares en el continente para suavizar su postura crítica ante los líderes congregados.
Defensa y la alianza con la OTAN
Un punto central de su intervención fue el bajo nivel de gasto en defensa por parte de los países miembros de la OTAN. Trump reiteró que el compromiso financiero europeo es insuficiente para garantizar la seguridad colectiva.
Sobre la gestión de la alianza, el mandatario mencionó que, aunque el uso de «fuerza excesiva» es a menudo la única herramienta eficaz para obtener resultados, él no tiene intenciones de emplear dicha estrategia en este momento. No obstante, mantuvo su exigencia de que los países europeos asuman una mayor responsabilidad presupuestaria en materia militar.
Interdependencia trasatlántica
Trump subrayó que el crecimiento de Estados Unidos debe ser visto como un motor para Europa. Bajo su visión, si los estadounidenses avanzan, los europeos se beneficiarán de ese impulso, pero insistió en que el continente debe abandonar las políticas que, a su juicio, limitan el libre mercado y la soberanía económica.
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