La producción agrícola en Tamaulipas registró una caída del 60 por ciento en la superficie sembrada durante la última temporada, dejando inactivas más de 400 mil hectáreas, principalmente de sorgo. Esta situación afecta directamente la economía rural de la capital y el resto del estado debido al aumento en costos de producción y la falta de financiamiento.
La diputada local de San Fernando, Marina Ramírez Andrade, integrante del Partido Acción Nacional, señaló que de las 700 mil hectáreas destinadas habitualmente al sorgo, entre 350 mil y 400 mil quedaron sin trabajar. «Estamos viendo una situación negativa tras otra, en esta última temporada se dejaron de sembrar más del 60 por ciento de las tierras», detalló la legisladora.
¿Cómo afecta a los productores?
El sector enfrenta una baja rentabilidad agravada por la falta de un precio de garantía y el incremento en los insumos. Según Ramírez Andrade, a pesar de existir mesas de diálogo desde el año pasado, no se han concretado soluciones para los agricultores del estado.
«Sí se han tenido mesas de diálogo desde el año pasado, eso no lo podemos negar, pero no se ha concretado algo, ellos no sienten el respaldo, no sienten una respuesta y por eso es esto», expresó la diputada.
¿Qué piden los agricultores?
Para retomar la actividad productiva, el sector agrícola demanda medidas urgentes a las autoridades:
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Apertura de bancas de crédito rurales.
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Reducción en los precios del diésel.
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Implementación de subsidios.
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Establecimiento de precios de garantía.
«Lo que ellos piden es que se abran bancas de crédito rurales, que se les bajen los precios del diésel, que tengan subsidios, no tienen un precio de garantía, no hay un banco que les dé créditos», explicó la legisladora.
Finalmente, advirtió que las importaciones récord de maíz extranjero han empeorado las condiciones de mercado para los productores locales, mientras se busca reanudar gestiones con el Gobierno Federal.
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