Tamaulipas se integrará a la estrategia energética nacional con la reactivación de la fracturación hidráulica (fracking) mediante un esquema que busca reducir el impacto ambiental. El plan federal prioriza la Cuenca de Burgos, en el norte del estado, para incrementar la producción de gas natural y disminuir la dependencia de suministros extranjeros.
Municipios como Reynosa, San Fernando, Méndez, Miguel Alemán y Díaz Ordaz han sido identificados como puntos estratégicos para la perforación en yacimientos de lutitas. La meta establecida es elevar la producción de gas de 2,300 a 8,600 millones de pies cúbicos diarios en un periodo de diez años.
¿Dónde se realizará la exploración?
Además de la zona norte, la Cuenca Tampico-Misantla adquiere relevancia debido a reservas estimadas en 20.6 billones de pies cúbicos de gas no convencional. Esto proyecta actividad industrial en municipios del sur como Altamira, González y Aldama. Por su parte, Ciudad Victoria funcionará como el centro de planeación para estos proyectos energéticos.
¿En qué consiste el nuevo modelo?
Para mitigar riesgos, el método tradicional de extracción será modificado bajo los siguientes lineamientos:
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Uso de agua salina o proveniente de los mismos yacimientos.
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Reciclaje de hasta el 97 por ciento del líquido utilizado.
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Sustitución de químicos por compuestos biodegradables.
Ante la inquietud ciudadana por posibles afectaciones en el suelo y la sismicidad, las autoridades planean instalar redes de monitoreo ambiental y sísmico en Padilla y Güémez. El proyecto anticipa un aumento en la actividad logística y de servicios en la región fronteriza, aunque persiste el debate sobre los impactos en las comunidades locales.
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