Los Estados miembros de la Unión Europea (UE) debaten la imposición de gravámenes de represalia sobre productos estadounidenses con un valor de 93 mil millones de euros (108 mil millones de dólares). Esta medida surge como respuesta al anuncio del presidente Donald Trump de imponer aranceles del 10% a ocho países europeos el próximo 1 de febrero, derivado de tensiones diplomáticas relacionadas con Groenlandia.
Embajadores del bloque se reunieron este domingo en Bruselas para coordinar una estrategia conjunta. Entre las opciones analizadas destaca la activación del instrumento anti-coacción, una herramienta diseñada para responder a presiones económicas externas. El presidente francés, Emmanuel Macron, instó al bloque a considerar su uso, a pesar de que Francia ha mostrado cautela en el pasado ante posibles contrarreplicas de Washington.
Reacción en los mercados y efectos en México
Analistas advierten que esta escalada introduce un nuevo foco de volatilidad global. Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, señaló que el conflicto incrementa la incertidumbre internacional y afectará directamente a los mercados financieros antes de su implementación física.
Para la economía mexicana, el panorama es complejo debido a la integración de las cadenas productivas:
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Impacto financiero: Se prevén caídas en bolsas de valores y presiones en el tipo de cambio.
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Sector automotriz: Aunque México podría captar oportunidades comerciales, la dependencia de suministros provenientes de la UE pone en riesgo la producción local.
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Incertidumbre: Los costos operativos derivados de la inestabilidad global podrían superar los beneficios de una posible desviación de comercio hacia Norteamérica.
El riesgo de un proteccionismo en cadena
Desde la academia, expertos califican la postura de Washington como un punto de quiebre en la alianza occidental. Simon Evenett, profesor del IMD Business School, advirtió que los aranceles ligados a Groenlandia podrían detonar una ola de proteccionismo global.
La situación plantea una ironía estratégica para Bruselas, que actualmente debate la recalibración de sus relaciones comerciales con China. La imposición de aranceles estadounidenses podría obligar a las exportaciones de la UE y el Reino Unido a redirigirse hacia mercados de terceros países, profundizando el desequilibrio en el comercio internacional y debilitando la cohesión transatlántica.
Como medida inmediata, los legisladores europeos sugirieron el retraso en la aprobación de acuerdos comerciales previamente pactados con Estados Unidos, reactivando la lista de productos sujetos a sanciones que se encontraba suspendida desde el año pasado.
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