El presidente Donald Trump puso el mundo del comercio patas arriba al firmar una orden ejecutiva que impone aranceles recíprocos a productos importados a Estados Unidos. Desde la Casa Blanca, en un evento público en el Jardín de las Rosas, el mandatario lanzó lo que muchos ya consideran el mayor sacudón al comercio global en casi 100 años. ¿La meta? Traer empleos y fábricas de vuelta a casa. Pero, ¿a qué costo?
Con un arancel base del 10% para casi todos los países —excepto México y Canadá—, Trump no se quedó corto y subió la apuesta contra algunos socios clave: China se lleva un 34%, la Unión Europea un 20%, Japón un 24%, India un 27%, Corea del Sur un 25% y Vietnam un contundente 46%. «Los empleos y las fábricas regresarán a nuestro país con fuerza, y ustedes ya lo pueden ver ahora. A cualquier empresa o país que se queje les digo: ‘Si quieren que su arancel sea cero, entonces fabriquen su producto aquí mismo, en EU'», afirmó Trump durante su discurso.
¿Cuándo entran en vigor y qué excepciones hay?
La medida no pierde tiempo. El arancel del 10% arranca este 5 de abril para la mayoría, mientras que los más altos, como el de China, empezarán el 9 de abril. Hay excepciones, eso sí: los energéticos se salvan del golpe, al menos por ahora. Pero no todo es tan simple. Trump también mantuvo aranceles específicos, como el 25% a autos, acero y aluminio —incluso para productos mexicanos fuera del T-MEC—, y ya avisó que podría ir tras medicinas, semiconductores y madera en el futuro.
Mientras los mercados asiáticos abrieron hoy con caídas ante el temor de una guerra comercial, analistas ya están sacando cuentas. «Esto es un punto de inflexión, no sólo para la economía estadounidense, sino para la economía mundial. Muchos países probablemente entrarán en recesión», dijo Olu Sonola, jefe de investigación sobre la economía estadounidense en Fitch Ratings, en un comentario anoche.
Impacto en los bolsillos y en el mundo
El banco JP Morgan no se quedó atrás y estimó que estos aranceles podrían subir el índice de precios de consumo personal entre 1 y 1.5% este año. Aunque el secretario del Tesoro, Scott Bessent, intentó bajarle el tono a las preocupaciones, el anuncio ya tiene a todos hablando. Según Evercore ISI, la tasa arancelaria efectiva de EE.UU. saltaría al 29%, un nivel que no se veía desde la Ley Smoot-Hawley de 1930, famosa por agravar la Gran Depresión.
México y Canadá: entre el alivio y el castigo
Trump reafirmó el trato preferencial para México y Canadá, pero con matices. Solo los productos bajo el T-MEC —49.5% de las exportaciones mexicanas a EE.UU.— entrarán con arancel cero. El resto, como tequila o refrigeradores, enfrentará un 25% bajo el régimen de Nación Más Favorecida, según el Instituto Cato. Y el acero y aluminio de ambos países no se salvan: el arancel del 25% sigue firme, algo que viola directamente el T-MEC.
«Subsidiamos a muchos países y los mantenemos en marcha y los mantenemos en el negocio. En el caso de México son 300 mil millones de dólares al año. En el caso de Canadá son cerca de 200 mil millones de dólares al año. Ante la implacable guerra económica, EU ya no puede continuar con una política de rendición económica unilateral», se quejó Trump. Aunque no tocó el T-MEC directamente, no dudó en arremeter contra su antecesor, el TLCAN, al que llamó «el peor acuerdo comercial jamás realizado. Como resultado de estas gigantescas pérdidas, las naciones extranjeras ahora poseen 26 billones de dólares más en activos estadounidenses que los estadounidenses».
¿Qué sigue para el comercio global?
Con este movimiento, Trump busca cumplir su promesa de poner a «América primero», pero las ondas de este golpe ya se sienten en todo el mundo. ¿Será el inicio de una nueva era económica o el disparo que desate una crisis global? Por ahora, los mercados, los gobiernos y los consumidores están a la espera de lo que venga.
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