Los exportadores de Tamaulipas están en alerta, pero sin perder la calma, tras la entrada en vigor de los aranceles que Estados Unidos impuso a productos mexicanos.
Aunque no hay caos a la vista, la incertidumbre empieza a rondar, especialmente por lo que esto podría significar para el empleo en la región a mediano y largo plazo. Aquí te contamos qué está pasando y cómo lo están viviendo en este estado fronterizo.
El empleo: ¿Un impacto que tarda en llegar?
Gerardo Illoldi Reyes, secretario del Trabajo de Tamaulipas, tiene claro que los efectos no se sentirán de un día para otro. “La imposición de aranceles es una preocupación latente a nivel nacional y particularmente para los estados fronterizos que tenemos una mayor dinámica económica con el vecino país del norte”, explicó.
Pero medir cómo pegará esto al mercado laboral no es tan sencillo. “Primero tendríamos que identificar obviamente el impacto económico y de ahí se desprendería esta prospectiva de cómo va a impactar este al mercado laboral”, agregó. En resumen: hay que esperar para ver cómo se mueven las piezas.
Exportadores: entre la calma y el nerviosismo
Por el lado de los exportadores, la actitud es de cautela pura. Ana Huerta Valdovinos, diputada local y presidenta de la Comisión de Fomento Exterior del Congreso del Estado, lo puso en palabras: “Tienen la sensación de que las decisiones de Donald Trump cambian de manera constante”.
Y no es para menos, con un presidente que parece jugar al sube y baja con sus políticas. Aun así, Huerta, quien también es agente aduanera en Nuevo Laredo, asegura que el flujo de exportaciones por la frontera de Tamaulipas no se ha detenido desde que Trump llegó al poder.
Sin embargo, no todo es tan tranquilo como parece. “Ahorita por ejemplo no nos conviene en nada a ninguno de los dos países que hagan un movimiento arancelario, porque a final de cuentas hay autopartes que pasan dos o tres veces o más la frontera y a cada una le estaría incrementando ese porcentaje”, advirtió.
O sea, el golpe no solo sería para México, sino también para el vecino del norte.
El ritmo sigue, pero con señales de alerta
En la aduana de Nuevo Laredo, el movimiento no para: unos 18 mil cruces de tráileres al día, con picos que llegan a 19 mil. Eso sí, ya se empieza a notar una ligera baja en el comercio de productos agrícolas hacia Estados Unidos.
No es una caída estrepitosa, pero sí un aviso de que las cosas podrían complicarse si los aranceles aprietan más.
Mirando al futuro sin bajar la guardia
Por ahora, Tamaulipas sigue adelante, aunque con un ojo puesto en lo que viene. Los aranceles son como una sombra que se asoma en el horizonte: no hay crisis todavía, pero nadie quiere arriesgarse a cantar victoria.
El tiempo será el que diga si esta cautela se queda en un susto pasajero o si se convierte en algo más serio para la economía y los empleos de la región.
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